La columna innecesaria. Cultura como función.
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En la iglesia del Cerco de Artajona, en Navarra, hay una columna gótica en mitad de una pared, como si el constructor se la hubiera olvidado. La primera lectura es de auditor: piedra cara sin función visible.
La vi en mitad de un año de estudio, viajando y leyendo en una camper. La conexión llegó ahí dentro, con un libro: el de Yvon Chouinard, “Que mi gente vaya a hacer surf”. El fundador de Patagonia y la columna de Artajona hablaban de lo mismo.
Solemos ver la cultura (la flexibilidad, el bienestar, los espacios de calidad) como esa columna: bonita, prescindible, el gasto estético que se tacha primero cuando aprieta el presupuesto. Chouinard estuvo en esto desde 1957, de la forja de pitones a la donación de la empresa en 2022, y su libro defiende lo contrario con la contabilidad delante. Sus “lujos” culturales fueron siempre decisiones de negocio.
La política que da título al libro funciona así: si hay olas buenas a las once de la mañana, vas a surfear; la única condición es que el trabajo salga y no cargue a otros. Más que caos, es autonomía con contrato.
La guardería en la oficina existe desde 1983, y la defensa que hace la empresa es contable: según sus propios datos de 2016, el 100% de las madres volvió al trabajo tras la baja maternal en los cinco años anteriores, frente a una media estadounidense que ronda el 75-80%. Chouinard lo formula sin sentimentalismo: un inusual centro de beneficio (“an unusual kind of profit center”).
Y el edificio administrativo se levantó sin despachos privados, tampoco para los directivos; sacrificaron silencio a cambio de velocidad de comunicación.
Mi versión hotelera de la lección: la eficiencia operativa es el muro, y evita que el negocio se caiga hoy. La “inversión innecesaria” en la gente es la columna: sostiene la parte del negocio que dura. La eficiencia retiene procesos. La cultura retiene personas.
Ocho siglos después nadie recuerda cuánto costó el muro de Artajona, y la columna sigue ahí, olvidada y en pie. Cuando reviso un presupuesto y encuentro las partidas de la gente en la lista de lo prescindible, pienso en ella y hago la pregunta del constructor, la única que trabaja: qué se cae si la quito.
Si diriges un hotel o un negocio de servicios y algo de esto te suena, escríbeme: xavier@marsalsanchez.com. Contesto siempre.